He vagado y divagado por unas cuantas horas y mientras que las ideas fluían en mi cabeza he descartado la hipótesis de que vivimos en un país con ánimos de avance y aprovechamiento de nuestra rica cultura. El lunfardo tanguero que nos pertenece pero que se va erosionando día a día por una fuerza imperceptible. El mate que, en términos regionales, se nos apropia por siglos de generaciones y el gaucho con su poncho que nos dibujó en nuestra memoria la vida cultural de nuestros pasados. Las viejas palabras que nos invitan a viajar sobre el antepasado de un país que cada día se cae a pedazos, es el reflejo de nuestra cotidianidad. Vale aclarar que nuestros errores que hemos escrito y hecho también se unen a nuestras calles, al viento de los árboles, al sol de la mañana, al canto de las aves y hasta en nuestro cielo. Nuestro himno, que nos identifica con el mundo perdió valor. El himno se canta con el corazón y pasión, agradeciendo a la sangre que ha corrido para que nosotros hoy en día, seamos soberanos e independientes. La historia no se recuerda y nada ni nadie presta atención a lo valedero que tiene que sentirse al pronunciar aquellos versos.
Las culturas de otros países no tendrían que ser envidiadas, con tan sólo con ver la nuestra, tendríamos que estar agradecidos de tener tan gratificante y dulce cotidianidad cultural.
Yendo al punto de ésta humilde opinión y sin ir más lejos para no alargar éstas palabras, dedico mi tiempo para aquellos que quieran entender la majestuosa inspiración que atrae nuestro país. No tendríamos que envidiar nada de otros países ni querer tener sus costumbres, ni su habla ni su cultura. He escuchado que nuestro país es lo peor que existe, que tendríamos que seguir como referente a países de primera línea. Está bien, es bueno tener una opinión y expresarse libremente pero ¿cómo podemos avanzar como país y ser como quién dice "de primera línea" si se tiene ese pensamiento? Es absurdo. Mientras que esa resignación siga vigente, viviremos en el vacío. Es así que desbaratamos nuestra patria, nuestras costumbres, nuestro vivir y nuestra cotidianidad. Desbaratamos las luchas que nuestros antepasados se enfrentaron para seamos independientes; desbaratamos la lucha de San Martín contra los realistas, la vida política y militar de Belgrano, la exigencia de una buena educación de Sarmiento, ¿sólo por qué? Porque un par de idiotas promulgan que los países extranjeros como potencias tienen una calidad de vida hermosa. Pero no es así.
No echo la culpa a esos "opinadores". No, para nada. La educación tendría que respaldar a nuestros argentinos para pensar y querer llevar a nuestro país a ser mejor de lo que es ahora. La educación es fundamental y sin ella, vivimos en un pleno ahogo de estúpidas influencias que los medios como cuarto poder nos inyectan en nuestros ideales. La unidad hace la fuerza y nosotros como unidad podríamos ser mejor que cualquiera, pero primero tendríamos que dar el primero paso: amar nuestra patria.
domingo, 25 de noviembre de 2012
sábado, 17 de noviembre de 2012
El día que me muera
El día que me muera se festejara en llantos
el duelo será el regocijo y el júbilo la morgue
que mi alarido no sea en vano, que las voces sean los cantos
de esta alma y la fuerza que el destino me otorgue
Que mi voz no se calle en la eternidad
que retumbe en tu corazón, que no se haga esperar
nuestro vínculo y volemos en libertad.
Que nuestros besos sean la flor de la tempestad
Solitario es mi camino
la soledad y la muerte son las paradojas de mi vida
tal vez sea la única luz de mi destino
la paciencia es una virtud, pero sé que no es la única salida
el duelo será el regocijo y el júbilo la morgue
que mi alarido no sea en vano, que las voces sean los cantos
de esta alma y la fuerza que el destino me otorgue
Que mi voz no se calle en la eternidad
que retumbe en tu corazón, que no se haga esperar
nuestro vínculo y volemos en libertad.
Que nuestros besos sean la flor de la tempestad
Solitario es mi camino
la soledad y la muerte son las paradojas de mi vida
tal vez sea la única luz de mi destino
la paciencia es una virtud, pero sé que no es la única salida
jueves, 15 de noviembre de 2012
El escape de la persona
Ayer a la tarde cuando viajaba por el colectivo leí un poco sobre las filosofías del humano y del racionalismo. Comencé a pensar varias cosas sobre los motivos o incentivos que tiene cada persona o cada escape que tiene uno. Es verdad que todos y sin excluir necesitamos ese romanticismo platónico, esa fuerza irracional, ese motivo espiritual o emblemático que tenemos como referente para poder hacer o pensar determinadas cosas. Desde los principios del hombre ya se necesitaba creer en algo o en alguien. Un ente que lo acompañe, que los supervise, que determine que esta bien y que esta mal. Necesita un impulso, un incentivo o cualquier motivo para descifrar y llegar sobre un racionalismo en común entre el hombre y ese ente. Cuando la filosofía maya promueve que creer es crear, ratifica el pensamiento y la creación de éste. Cuando se cree se crea ese pensamiento.
El hombre, como ya he dicho, necesita un impulso. Los creyentes necesitan a Dios para transitar en la vida. Piden plegarias y fuerzas para alentarlos; para hacer determinadas cosas. "Por favor, necesito que me ayudes para que hoy sea un buen día". Se le pide ayuda a esa forma, a esa magnitud divina para empujarlos y progresar. Al progreso se lo agradecen a Dios y subestiman cada acción que ellos realicen. Su creencia y fe es el impulso y motivo para poder vivir. Las frases de canciones de algunos artistas ayudan a comprender la vida a más de uno. Las personas se centran, pregonan la perspectiva de vida de los artista y la toman para vivir. Es que es así. El humano no podría vivir sin el respaldo emocional o superficial pero también se aleja del racionalismo individual. Cuando Schopenahuer comprueba que el hombre cuando está en grupo pierde la racionalidad no se equivoca en lo más mínimo pero necesita sentirse perteneciente. Eso es lo que pasa con el humano. Necesita ser perteneciente a una fuerza divina sobrenatural o una frase que marque y sirva como luz para su camino.
Una tarde hablando con mi abuelo, me inculcó o cultivó una parte de ésta humilde idea. Hablando del populismo político, el hombre tenía o tiene la idea de que el precursor de sus vidas o su influencia infinita es ese dirigente político. La escritura para los escritores, la pintura para los pintores, el deporte para los deportistas, el arte para los artistas pueden ser también entes físicos impulsores de ésta manifestación fantástica para vivir. Esa ilusión espiritual, esa alusión vital es lo que hoy en día no entiendo como hace para que el hombre pueda seguir con su vida. Los usan como escapes de los problemas, como el sol de sus vidas y eso, eso los hace personas.
El hombre, como ya he dicho, necesita un impulso. Los creyentes necesitan a Dios para transitar en la vida. Piden plegarias y fuerzas para alentarlos; para hacer determinadas cosas. "Por favor, necesito que me ayudes para que hoy sea un buen día". Se le pide ayuda a esa forma, a esa magnitud divina para empujarlos y progresar. Al progreso se lo agradecen a Dios y subestiman cada acción que ellos realicen. Su creencia y fe es el impulso y motivo para poder vivir. Las frases de canciones de algunos artistas ayudan a comprender la vida a más de uno. Las personas se centran, pregonan la perspectiva de vida de los artista y la toman para vivir. Es que es así. El humano no podría vivir sin el respaldo emocional o superficial pero también se aleja del racionalismo individual. Cuando Schopenahuer comprueba que el hombre cuando está en grupo pierde la racionalidad no se equivoca en lo más mínimo pero necesita sentirse perteneciente. Eso es lo que pasa con el humano. Necesita ser perteneciente a una fuerza divina sobrenatural o una frase que marque y sirva como luz para su camino.
Una tarde hablando con mi abuelo, me inculcó o cultivó una parte de ésta humilde idea. Hablando del populismo político, el hombre tenía o tiene la idea de que el precursor de sus vidas o su influencia infinita es ese dirigente político. La escritura para los escritores, la pintura para los pintores, el deporte para los deportistas, el arte para los artistas pueden ser también entes físicos impulsores de ésta manifestación fantástica para vivir. Esa ilusión espiritual, esa alusión vital es lo que hoy en día no entiendo como hace para que el hombre pueda seguir con su vida. Los usan como escapes de los problemas, como el sol de sus vidas y eso, eso los hace personas.
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