Ayer a la tarde cuando viajaba por el colectivo leí un poco sobre las filosofías del humano y del racionalismo. Comencé a pensar varias cosas sobre los motivos o incentivos que tiene cada persona o cada escape que tiene uno. Es verdad que todos y sin excluir necesitamos ese romanticismo platónico, esa fuerza irracional, ese motivo espiritual o emblemático que tenemos como referente para poder hacer o pensar determinadas cosas. Desde los principios del hombre ya se necesitaba creer en algo o en alguien. Un ente que lo acompañe, que los supervise, que determine que esta bien y que esta mal. Necesita un impulso, un incentivo o cualquier motivo para descifrar y llegar sobre un racionalismo en común entre el hombre y ese ente. Cuando la filosofía maya promueve que creer es crear, ratifica el pensamiento y la creación de éste. Cuando se cree se crea ese pensamiento.
El hombre, como ya he dicho, necesita un impulso. Los creyentes necesitan a Dios para transitar en la vida. Piden plegarias y fuerzas para alentarlos; para hacer determinadas cosas. "Por favor, necesito que me ayudes para que hoy sea un buen día". Se le pide ayuda a esa forma, a esa magnitud divina para empujarlos y progresar. Al progreso se lo agradecen a Dios y subestiman cada acción que ellos realicen. Su creencia y fe es el impulso y motivo para poder vivir. Las frases de canciones de algunos artistas ayudan a comprender la vida a más de uno. Las personas se centran, pregonan la perspectiva de vida de los artista y la toman para vivir. Es que es así. El humano no podría vivir sin el respaldo emocional o superficial pero también se aleja del racionalismo individual. Cuando Schopenahuer comprueba que el hombre cuando está en grupo pierde la racionalidad no se equivoca en lo más mínimo pero necesita sentirse perteneciente. Eso es lo que pasa con el humano. Necesita ser perteneciente a una fuerza divina sobrenatural o una frase que marque y sirva como luz para su camino.
Una tarde hablando con mi abuelo, me inculcó o cultivó una parte de ésta humilde idea. Hablando del populismo político, el hombre tenía o tiene la idea de que el precursor de sus vidas o su influencia infinita es ese dirigente político. La escritura para los escritores, la pintura para los pintores, el deporte para los deportistas, el arte para los artistas pueden ser también entes físicos impulsores de ésta manifestación fantástica para vivir. Esa ilusión espiritual, esa alusión vital es lo que hoy en día no entiendo como hace para que el hombre pueda seguir con su vida. Los usan como escapes de los problemas, como el sol de sus vidas y eso, eso los hace personas.
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