He tenido la certeza de que la muerte no me es indiferente. Siempre he sabido que los susurros que oigo son de ella y no siento que me sean malos. He claudicado ante la muerte o hacia el pensamiento de morir vivo. Sé que no suena coherente pero no hay otra explicación lógica. Hace tiempo que la siento tocándome los hombros; sigilosos sonidos que despiertan mi pudor. Sé que está cerca y no hay modos para restringirla. No hay clemencia hacia la muerte, ni palabras para reparar estos sentimientos. Allí en el horizonte de mi vida se halla una mancha negra y la luna se vuelve grisácea. Mi Dios soporta mis plegarias y me ha a ayudado en más de una oportunidad. Pido con mis sinceras palabras y llantos que éste Dios sea recordado como un amigo y no como un fantasma bondadoso, porque es la sombra que me ha levantado y que me ha socorrido en mis fuertes caídas, siendo el pañuelo de mis lágrimas y dientes para mi sonrisa. Nazco al verlo y muero en sus ausencias. Es la fuerza de mi optimismo, y los golpes hacia el pesimismo. Quiero que éstas palabras sean el prólogo o prefacio para una nueva etapa y testamento a los que me han visto vivir feliz y con la frente en alto. A los que surgieron desde la luz y a los que surgieron de la oscuridad. Mi eternidad los abrazará y cuidará de ustedes por haberme salvado del vacío. Éste Dios que me ha negado tantas veces la muerte y me ha arengado la vida como flor de mis pesadillas, necesito que una oportunidad más fluya por mis días y que canalices todas mis alegrías.
Niegame la muerte
para que mi sol brille en mis días
Brindame la suerte
para poder seguir con vida
Caras y Caretas
sábado, 1 de diciembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
Nuestro falso patriotismo:
He vagado y divagado por unas cuantas horas y mientras que las ideas fluían en mi cabeza he descartado la hipótesis de que vivimos en un país con ánimos de avance y aprovechamiento de nuestra rica cultura. El lunfardo tanguero que nos pertenece pero que se va erosionando día a día por una fuerza imperceptible. El mate que, en términos regionales, se nos apropia por siglos de generaciones y el gaucho con su poncho que nos dibujó en nuestra memoria la vida cultural de nuestros pasados. Las viejas palabras que nos invitan a viajar sobre el antepasado de un país que cada día se cae a pedazos, es el reflejo de nuestra cotidianidad. Vale aclarar que nuestros errores que hemos escrito y hecho también se unen a nuestras calles, al viento de los árboles, al sol de la mañana, al canto de las aves y hasta en nuestro cielo. Nuestro himno, que nos identifica con el mundo perdió valor. El himno se canta con el corazón y pasión, agradeciendo a la sangre que ha corrido para que nosotros hoy en día, seamos soberanos e independientes. La historia no se recuerda y nada ni nadie presta atención a lo valedero que tiene que sentirse al pronunciar aquellos versos.
Las culturas de otros países no tendrían que ser envidiadas, con tan sólo con ver la nuestra, tendríamos que estar agradecidos de tener tan gratificante y dulce cotidianidad cultural.
Yendo al punto de ésta humilde opinión y sin ir más lejos para no alargar éstas palabras, dedico mi tiempo para aquellos que quieran entender la majestuosa inspiración que atrae nuestro país. No tendríamos que envidiar nada de otros países ni querer tener sus costumbres, ni su habla ni su cultura. He escuchado que nuestro país es lo peor que existe, que tendríamos que seguir como referente a países de primera línea. Está bien, es bueno tener una opinión y expresarse libremente pero ¿cómo podemos avanzar como país y ser como quién dice "de primera línea" si se tiene ese pensamiento? Es absurdo. Mientras que esa resignación siga vigente, viviremos en el vacío. Es así que desbaratamos nuestra patria, nuestras costumbres, nuestro vivir y nuestra cotidianidad. Desbaratamos las luchas que nuestros antepasados se enfrentaron para seamos independientes; desbaratamos la lucha de San Martín contra los realistas, la vida política y militar de Belgrano, la exigencia de una buena educación de Sarmiento, ¿sólo por qué? Porque un par de idiotas promulgan que los países extranjeros como potencias tienen una calidad de vida hermosa. Pero no es así.
No echo la culpa a esos "opinadores". No, para nada. La educación tendría que respaldar a nuestros argentinos para pensar y querer llevar a nuestro país a ser mejor de lo que es ahora. La educación es fundamental y sin ella, vivimos en un pleno ahogo de estúpidas influencias que los medios como cuarto poder nos inyectan en nuestros ideales. La unidad hace la fuerza y nosotros como unidad podríamos ser mejor que cualquiera, pero primero tendríamos que dar el primero paso: amar nuestra patria.
Las culturas de otros países no tendrían que ser envidiadas, con tan sólo con ver la nuestra, tendríamos que estar agradecidos de tener tan gratificante y dulce cotidianidad cultural.
Yendo al punto de ésta humilde opinión y sin ir más lejos para no alargar éstas palabras, dedico mi tiempo para aquellos que quieran entender la majestuosa inspiración que atrae nuestro país. No tendríamos que envidiar nada de otros países ni querer tener sus costumbres, ni su habla ni su cultura. He escuchado que nuestro país es lo peor que existe, que tendríamos que seguir como referente a países de primera línea. Está bien, es bueno tener una opinión y expresarse libremente pero ¿cómo podemos avanzar como país y ser como quién dice "de primera línea" si se tiene ese pensamiento? Es absurdo. Mientras que esa resignación siga vigente, viviremos en el vacío. Es así que desbaratamos nuestra patria, nuestras costumbres, nuestro vivir y nuestra cotidianidad. Desbaratamos las luchas que nuestros antepasados se enfrentaron para seamos independientes; desbaratamos la lucha de San Martín contra los realistas, la vida política y militar de Belgrano, la exigencia de una buena educación de Sarmiento, ¿sólo por qué? Porque un par de idiotas promulgan que los países extranjeros como potencias tienen una calidad de vida hermosa. Pero no es así.
No echo la culpa a esos "opinadores". No, para nada. La educación tendría que respaldar a nuestros argentinos para pensar y querer llevar a nuestro país a ser mejor de lo que es ahora. La educación es fundamental y sin ella, vivimos en un pleno ahogo de estúpidas influencias que los medios como cuarto poder nos inyectan en nuestros ideales. La unidad hace la fuerza y nosotros como unidad podríamos ser mejor que cualquiera, pero primero tendríamos que dar el primero paso: amar nuestra patria.
sábado, 17 de noviembre de 2012
El día que me muera
El día que me muera se festejara en llantos
el duelo será el regocijo y el júbilo la morgue
que mi alarido no sea en vano, que las voces sean los cantos
de esta alma y la fuerza que el destino me otorgue
Que mi voz no se calle en la eternidad
que retumbe en tu corazón, que no se haga esperar
nuestro vínculo y volemos en libertad.
Que nuestros besos sean la flor de la tempestad
Solitario es mi camino
la soledad y la muerte son las paradojas de mi vida
tal vez sea la única luz de mi destino
la paciencia es una virtud, pero sé que no es la única salida
el duelo será el regocijo y el júbilo la morgue
que mi alarido no sea en vano, que las voces sean los cantos
de esta alma y la fuerza que el destino me otorgue
Que mi voz no se calle en la eternidad
que retumbe en tu corazón, que no se haga esperar
nuestro vínculo y volemos en libertad.
Que nuestros besos sean la flor de la tempestad
Solitario es mi camino
la soledad y la muerte son las paradojas de mi vida
tal vez sea la única luz de mi destino
la paciencia es una virtud, pero sé que no es la única salida
jueves, 15 de noviembre de 2012
El escape de la persona
Ayer a la tarde cuando viajaba por el colectivo leí un poco sobre las filosofías del humano y del racionalismo. Comencé a pensar varias cosas sobre los motivos o incentivos que tiene cada persona o cada escape que tiene uno. Es verdad que todos y sin excluir necesitamos ese romanticismo platónico, esa fuerza irracional, ese motivo espiritual o emblemático que tenemos como referente para poder hacer o pensar determinadas cosas. Desde los principios del hombre ya se necesitaba creer en algo o en alguien. Un ente que lo acompañe, que los supervise, que determine que esta bien y que esta mal. Necesita un impulso, un incentivo o cualquier motivo para descifrar y llegar sobre un racionalismo en común entre el hombre y ese ente. Cuando la filosofía maya promueve que creer es crear, ratifica el pensamiento y la creación de éste. Cuando se cree se crea ese pensamiento.
El hombre, como ya he dicho, necesita un impulso. Los creyentes necesitan a Dios para transitar en la vida. Piden plegarias y fuerzas para alentarlos; para hacer determinadas cosas. "Por favor, necesito que me ayudes para que hoy sea un buen día". Se le pide ayuda a esa forma, a esa magnitud divina para empujarlos y progresar. Al progreso se lo agradecen a Dios y subestiman cada acción que ellos realicen. Su creencia y fe es el impulso y motivo para poder vivir. Las frases de canciones de algunos artistas ayudan a comprender la vida a más de uno. Las personas se centran, pregonan la perspectiva de vida de los artista y la toman para vivir. Es que es así. El humano no podría vivir sin el respaldo emocional o superficial pero también se aleja del racionalismo individual. Cuando Schopenahuer comprueba que el hombre cuando está en grupo pierde la racionalidad no se equivoca en lo más mínimo pero necesita sentirse perteneciente. Eso es lo que pasa con el humano. Necesita ser perteneciente a una fuerza divina sobrenatural o una frase que marque y sirva como luz para su camino.
Una tarde hablando con mi abuelo, me inculcó o cultivó una parte de ésta humilde idea. Hablando del populismo político, el hombre tenía o tiene la idea de que el precursor de sus vidas o su influencia infinita es ese dirigente político. La escritura para los escritores, la pintura para los pintores, el deporte para los deportistas, el arte para los artistas pueden ser también entes físicos impulsores de ésta manifestación fantástica para vivir. Esa ilusión espiritual, esa alusión vital es lo que hoy en día no entiendo como hace para que el hombre pueda seguir con su vida. Los usan como escapes de los problemas, como el sol de sus vidas y eso, eso los hace personas.
El hombre, como ya he dicho, necesita un impulso. Los creyentes necesitan a Dios para transitar en la vida. Piden plegarias y fuerzas para alentarlos; para hacer determinadas cosas. "Por favor, necesito que me ayudes para que hoy sea un buen día". Se le pide ayuda a esa forma, a esa magnitud divina para empujarlos y progresar. Al progreso se lo agradecen a Dios y subestiman cada acción que ellos realicen. Su creencia y fe es el impulso y motivo para poder vivir. Las frases de canciones de algunos artistas ayudan a comprender la vida a más de uno. Las personas se centran, pregonan la perspectiva de vida de los artista y la toman para vivir. Es que es así. El humano no podría vivir sin el respaldo emocional o superficial pero también se aleja del racionalismo individual. Cuando Schopenahuer comprueba que el hombre cuando está en grupo pierde la racionalidad no se equivoca en lo más mínimo pero necesita sentirse perteneciente. Eso es lo que pasa con el humano. Necesita ser perteneciente a una fuerza divina sobrenatural o una frase que marque y sirva como luz para su camino.
Una tarde hablando con mi abuelo, me inculcó o cultivó una parte de ésta humilde idea. Hablando del populismo político, el hombre tenía o tiene la idea de que el precursor de sus vidas o su influencia infinita es ese dirigente político. La escritura para los escritores, la pintura para los pintores, el deporte para los deportistas, el arte para los artistas pueden ser también entes físicos impulsores de ésta manifestación fantástica para vivir. Esa ilusión espiritual, esa alusión vital es lo que hoy en día no entiendo como hace para que el hombre pueda seguir con su vida. Los usan como escapes de los problemas, como el sol de sus vidas y eso, eso los hace personas.
sábado, 27 de octubre de 2012
Ocaso
Y llegaron aquellas calientes brisas
el corazón no late como solía latir
los días no son como antes, se burlan a puras risas
el pensamiento empezó a cambiar, y eso me empieza a sucumbir
El día se hizo mas largo, como mi melancolía
las noches son mucho más cortas, como mi sueño
la mujer tan esbelta ya no me mira, como antes solía
besarme, abrazarme y dormirme en sus brazos como un pequeño
El cielo, mucho más temprano se empecina en subir
el horizonte se acuesta con un cielo naranja, celeste y rojo
pero al acostarnos, no creo que haya nada mas bello que dormir
viendo el ocaso de tus ojos
Mis ojos tiemblan, se ahogan en lágrimas indecentes
se te ve mucho más lejana que no es un pormenor
no extraño el pasado pero tampoco visualizo el presente
el presente es ambiguo pero lo vislumbra nuestro calor
La nostalgia precipita los sollozos de mi voz
la paranoia pega, lastima... no me deja pensar
y mi cabeza deja de alentar a mi corazón
y mi cabeza no sigue el rumbo para volver a empezar
el corazón no late como solía latir
los días no son como antes, se burlan a puras risas
el pensamiento empezó a cambiar, y eso me empieza a sucumbir
El día se hizo mas largo, como mi melancolía
las noches son mucho más cortas, como mi sueño
la mujer tan esbelta ya no me mira, como antes solía
besarme, abrazarme y dormirme en sus brazos como un pequeño
El cielo, mucho más temprano se empecina en subir
el horizonte se acuesta con un cielo naranja, celeste y rojo
pero al acostarnos, no creo que haya nada mas bello que dormir
viendo el ocaso de tus ojos
Mis ojos tiemblan, se ahogan en lágrimas indecentes
se te ve mucho más lejana que no es un pormenor
no extraño el pasado pero tampoco visualizo el presente
el presente es ambiguo pero lo vislumbra nuestro calor
La nostalgia precipita los sollozos de mi voz
la paranoia pega, lastima... no me deja pensar
y mi cabeza deja de alentar a mi corazón
y mi cabeza no sigue el rumbo para volver a empezar
sábado, 20 de octubre de 2012
Gracias, mamá.
Solías cobijarme en tu vientre, me cuidabas en él aguantando todo el dolor que produce eso. Soportaste mis golpes, mis necesidades. Soportaste todos esos meses con amargas cuestiones físicas pero aún así llevabas una espléndida sonrisa en tu rostro totalmente de mujer valiente. Llegué un día y en pleno dolor corporal, pasó por tu cabeza todos los días que viviríamos desde ese día de parto hasta hoy en día y en todos los días que nos quedan. Deseaste cuidarme, deseaste mi felicidad ante cualquier indiferencia, deseaste mi dolor pero no por mala intención sino para el aprendizaje que en días posteriores me servirían; deseaste que mi cuerpo no carezca de nada, ni de hambre ni de amor. Amor. Amor es lo que recibo cada día, desde el primero hasta ahora y nunca pero nunca te reprocharé de eso, porque tu amor es incondicional, infaltable. Presionabas entre diente y diente cuando te mordía el seno de mi alimentación, pero aún así seguías y seguías sin reproches. Solías dormir pocas horas por mi insomnio de llantos y agonías de hambre. Con toda intención, salías de tus sosiegos sueños para seguir con mi atención. Con todo el coraje que te envuelve, guardabas tu dolor físico para cuidarnos a mí a mis dos hermanos. Nunca voy a entender como seguías, pero tu belleza mental puede ser una de las causas. Vos, tan bella como siempre, tu piel tan suave como el primer día que la rocé, que la acaricié con mis pequeñas manos entusiasmadas en poder tocarte, de sentirte fuera de tu vientre.
Llegó el día que no podías cuidarme atentamente. El jardín te privaba de eso. Podía llegar días a casa con mi cara triste, pero tu hermosa sonrisa más el cariño de tus ojos me sacaba de todas esas aflicciones infantiles. Y siempre tuviste una buena mano con las meriendas. Siempre te pedí un café con leche más negro que el común y vos, atenta a mis detalles, me servías de tal gusto. De mis miedos fuiste la luz; de mis insoportables ideales fuiste la cómplice; de mis interminables llantos fuiste mi pañuelo.
Me acobijabas en mis noches de puros miedos y es más, me dejabas esa luz para que espantara todos esos fantasmas que me acechaban. Gracias a vos, no fue difícil mi primaria.Siempre me esperabas para hacer mis tareas que nunca entendí. Estuviste en mis frustraciones, en mis felicidades, en mis secretos. Siempre fuiste igualitaria con todo, pero todo a su tiempo. Estuviste cuando me deprimí por no ser como los demás, alentándome con tus hermosos y sensibles consejos de madre, tan sabios consejos de madre y gracias a eso, seguí adelante gracias a tu dulce voz y mi típica apariencia de niño humilde. Llegaron los días de mi cambio como persona y vos nunca me reprendiste nada. Empezaron mis errores, mis estúpidas decisiones pero nunca te entrometiste porque sabías con tu sabia mente que de eso aprendería. Me regalaste la libre expresión, las libres amistades. Me diste libertades que nunca nadie me hubiera dado si no fuera por vos. Llegaron mis malos actos de niño adolescente pero vos siempre me apoyaste, con retos y reprimendas. Tus condiciones me hicieron como soy; tus enseñanzas me regalaron mi propia personalidad, mi propio pensamiento.
Conozco tus ojos tristes, cariñosos, felices, angustiados, frustrados, brillantes, cálidos, fríos, suaves, ásperos orgulloso, liberales pero nadie los tiene como los tenes vos. Vos tan hermosa, tan fresca, tan simple, tan valiente, con tanto coraje para enfrentar a todas las dificultades, a las piedras, a los obstáculos que tuviste en la vida y aún así seguís con la frente arriba y eso es lo que voy admirar siempre de vos. Me alzaste, me amaste, me quisiste, te dio miedo algunas decisiones mías pero seguiste confiando en mí. Me apoyaste en todo, y te lo agradezco con la vida y la muerte. Sobreviví a tu dolor. Te he visto llorar y eso debe ser una de las cosas que me quiebran por completo. Me estremezco al verte derramar lágrimas y eso te lo puedo jurar. Es un cuchillo que se me clava por la espalda y atraviesa mi frágil corazón, susceptible al verte sufrir. Aquellas estúpidas personas que no valoran tu persona, tu cálida alma que lo único que proporciona es amor. Tu amor es único y nunca te lo olvides... te lo menciona tu hijo. Temiste por mí, temo por vos. Te amo con todo mi corazón, con el alma, con toda mi integridad. Si no hubiera sido por vos, ¿dónde estaría?.
Llegó el día que no podías cuidarme atentamente. El jardín te privaba de eso. Podía llegar días a casa con mi cara triste, pero tu hermosa sonrisa más el cariño de tus ojos me sacaba de todas esas aflicciones infantiles. Y siempre tuviste una buena mano con las meriendas. Siempre te pedí un café con leche más negro que el común y vos, atenta a mis detalles, me servías de tal gusto. De mis miedos fuiste la luz; de mis insoportables ideales fuiste la cómplice; de mis interminables llantos fuiste mi pañuelo.
Me acobijabas en mis noches de puros miedos y es más, me dejabas esa luz para que espantara todos esos fantasmas que me acechaban. Gracias a vos, no fue difícil mi primaria.Siempre me esperabas para hacer mis tareas que nunca entendí. Estuviste en mis frustraciones, en mis felicidades, en mis secretos. Siempre fuiste igualitaria con todo, pero todo a su tiempo. Estuviste cuando me deprimí por no ser como los demás, alentándome con tus hermosos y sensibles consejos de madre, tan sabios consejos de madre y gracias a eso, seguí adelante gracias a tu dulce voz y mi típica apariencia de niño humilde. Llegaron los días de mi cambio como persona y vos nunca me reprendiste nada. Empezaron mis errores, mis estúpidas decisiones pero nunca te entrometiste porque sabías con tu sabia mente que de eso aprendería. Me regalaste la libre expresión, las libres amistades. Me diste libertades que nunca nadie me hubiera dado si no fuera por vos. Llegaron mis malos actos de niño adolescente pero vos siempre me apoyaste, con retos y reprimendas. Tus condiciones me hicieron como soy; tus enseñanzas me regalaron mi propia personalidad, mi propio pensamiento.
Conozco tus ojos tristes, cariñosos, felices, angustiados, frustrados, brillantes, cálidos, fríos, suaves, ásperos orgulloso, liberales pero nadie los tiene como los tenes vos. Vos tan hermosa, tan fresca, tan simple, tan valiente, con tanto coraje para enfrentar a todas las dificultades, a las piedras, a los obstáculos que tuviste en la vida y aún así seguís con la frente arriba y eso es lo que voy admirar siempre de vos. Me alzaste, me amaste, me quisiste, te dio miedo algunas decisiones mías pero seguiste confiando en mí. Me apoyaste en todo, y te lo agradezco con la vida y la muerte. Sobreviví a tu dolor. Te he visto llorar y eso debe ser una de las cosas que me quiebran por completo. Me estremezco al verte derramar lágrimas y eso te lo puedo jurar. Es un cuchillo que se me clava por la espalda y atraviesa mi frágil corazón, susceptible al verte sufrir. Aquellas estúpidas personas que no valoran tu persona, tu cálida alma que lo único que proporciona es amor. Tu amor es único y nunca te lo olvides... te lo menciona tu hijo. Temiste por mí, temo por vos. Te amo con todo mi corazón, con el alma, con toda mi integridad. Si no hubiera sido por vos, ¿dónde estaría?.
viernes, 19 de octubre de 2012
La nueva moda climática.
Ahora las brisas se hacen mucho mas espesas, mucho más tibias, mucho más estremecedoras. El viento sopla, silba con sosiego y con una mayor duda. En el aire se oyen lindos cantos del sol que ríe feliz al calentar nuevamente luego de los frío y polares vientos invernales; el, ahora, gobierna el viento con una dominación que se explaya por toda mi ciudad. Las plazas se vuelven más cordiales con el pasto mojado de rocío, hermosamente cariñoso que deja silenciosos nuestros pasos. Los árboles, contentos, florecen en todo su esplendor, con sus raíces totalmente verdes. Nuevamente nacen las ermitañas hojas verdes luego de haber cambiado al color marchito marrón, produciendo un nuevo sentido de ver la hermosa naturaleza que yace debajo del sol. Ahora el mar suena, se hace oír con su espuma suave y blanca inmaculada arrastrando las aguas azules semi verdosas. Nuestras escolleras le dan la bienvenida a los cielos rosas y naranjas del ocaso, con un gran festín del horizonte feliz de haberse reencontrado con tremendo espectáculo. Y ahora nacen nuevas sonrisas en los rostros amargos de las personas, los pájaros cantan y no es de menos. La gente brilla y tampoco es de menos; se aleja esos tiempos de fríos burlones calcinadores y renacen, reiteradamente, esos hermosos ojos de felicidad, de alivio, pasional y amoroso que produce el calor veraniego.
Personalmente tiendo a detestar este nuevo aroma. Un aroma de nostalgia, de melancolía y de duda. Estremezco con tan sólo pensar que termina un ciclo más y ya no volverá. También puedo decir que me provoca miedo. Miedo de no poder retroceder más, ¡pensar que tantas sensaciones que me provoca tan sólo un nuevo olor pero particular! Tiendo a caer en las provocaciones de mi destino, del aroma, del futuro que no alcanzo a visualizar que sorpresa me tiene. Una neblina que me despereza y que ocasiona un temor tan frío, tácito y tormentoso.
Nostalgia porque empiezo a recordar cada momento de mi vida, con el único miedo de no ser como antes. Melancolía porque me vuelvo frágil y susceptible ante cualquier acción, ante cualquier duda, ante cualquier lágrima que pretende caer sobre mi tibia mejilla. Y por último, duda. Duda por el destino que me espera hace tiempo. Por esos tiempos en que ciertas imágenes se revuelcan sobre mis ojos poniéndome tembloroso y poco racional. Paranoico puede ser la palabra. Loco también. Estúpido... quizá.
Volviendo a mis calles, el cigarro ya no quema como siempre. Su pequeña luz anaranjada quema desinteresada y temo que ya no vuelva a quemar como ésos tiempos donde su combustión era magnífica y majestuosa. La figura de la mujer se vuelve... deslumbrante. Su piel se libera de sus ropas para mostrarse tal cual es en toda su belleza. Los senos saltan de par en par sin miedo ni pudor y con la ignorancia de saber que puede ser percibidos por nosotros, los hombres. Sus brazos se desnudan y demuestran su pequeños vellos ahogados de semejantes telas.
Y es así como un pequeño lector, escritor o persona en sí comprueba lo detestable y pensativo que se torna ésta época climática: el estúpido verano.
Personalmente tiendo a detestar este nuevo aroma. Un aroma de nostalgia, de melancolía y de duda. Estremezco con tan sólo pensar que termina un ciclo más y ya no volverá. También puedo decir que me provoca miedo. Miedo de no poder retroceder más, ¡pensar que tantas sensaciones que me provoca tan sólo un nuevo olor pero particular! Tiendo a caer en las provocaciones de mi destino, del aroma, del futuro que no alcanzo a visualizar que sorpresa me tiene. Una neblina que me despereza y que ocasiona un temor tan frío, tácito y tormentoso.
Nostalgia porque empiezo a recordar cada momento de mi vida, con el único miedo de no ser como antes. Melancolía porque me vuelvo frágil y susceptible ante cualquier acción, ante cualquier duda, ante cualquier lágrima que pretende caer sobre mi tibia mejilla. Y por último, duda. Duda por el destino que me espera hace tiempo. Por esos tiempos en que ciertas imágenes se revuelcan sobre mis ojos poniéndome tembloroso y poco racional. Paranoico puede ser la palabra. Loco también. Estúpido... quizá.
Volviendo a mis calles, el cigarro ya no quema como siempre. Su pequeña luz anaranjada quema desinteresada y temo que ya no vuelva a quemar como ésos tiempos donde su combustión era magnífica y majestuosa. La figura de la mujer se vuelve... deslumbrante. Su piel se libera de sus ropas para mostrarse tal cual es en toda su belleza. Los senos saltan de par en par sin miedo ni pudor y con la ignorancia de saber que puede ser percibidos por nosotros, los hombres. Sus brazos se desnudan y demuestran su pequeños vellos ahogados de semejantes telas.
Y es así como un pequeño lector, escritor o persona en sí comprueba lo detestable y pensativo que se torna ésta época climática: el estúpido verano.
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