jueves, 12 de julio de 2012

Carta desde el pozo.


De vez en cuando me asfixio en una realidad que no tiene fin. Honesta mente me predispongo a escuchar un aire espeso, tenso, muy poco sofisticado y que encuentre sitios para vivir muy cerca de mí. Me acuerdo de cosas, no muy lejanas al presente, a meses de la reconciliación con el amor. Estuve peleado más de un año. Me arriesgué a caerme en un pozo sin fondo, oscuro, frívolo y desquiciado. También me arriesgue a volar para ver desde arriba lo hermoso, alegre, contento que estaba mi corazón al verme feliz. A cuentas de todo, me quedé con un poco de los dos. Del pozo y del alto vuelo. Del pozo ya tengo muchísimos recuerdos, del alto vuelo tan solo tengo unos pocos. El ultimo, visualiza una copia bizarra del amor. Del amor al odio.
No recuerdo muy bien cuando empezó esa especie de sensación dubitativa. Empecé un día a escalar el pozo hasta que llegué a lo ultimo. Fue hace unos meses atrás y fue una de las mejores cosas. Era algo que volvía a mi corriendo y estirando los brazos para darme un abrazo. Pasaron unos meses y ese abrazo cada vez fue con desgano. Recuerdo hermosas sonrisas que mas tarde se volverían en telones. Dientes con brillo que después se fue apagando cuando la boca se cerró. Los labios fueron mis fieles amigos que después se retorcieron y volvieron a ser mis peores enemigos. No los míos, los ajenos. También recuerdo ojos brillosos, húmedos, felices al verme venir. Ahora se entrecierran y las pupilas me ven con nostalgia. Mis ganas seguían saltando mientras que las suyas se sentaron sobre un sillón a esperar que otro corazón las levante. Volví a decirle "te quiero" en vez de "te amo" para poder sentir que la sigo sintiendo de ambos modos. Ya no me miro al espejo desde aquella partida y mi vuelta al pozo, por que mis ojos ya no me quieren ver. Sienten que fui yo el error por no lucharla ya en una batalla perdida. Tampoco me iba a atar en una especie de campo minado que nos amarraban a los dos. Ella sintió que debíamos rendirnos, yo seguí luchando contra la soledad con mi corazón ya erosionado.
Seguimos juntos, ella desde lo mas alto y yo escribiendo este tipo de carta al corazón en lo mas profundo del pozo.

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