miércoles, 18 de julio de 2012

Hasta luego. Buenos días

Debe ser la última vez que te dedico unas palabras. No se más que decirte, tampoco hay mucho más para hablar. Ni más versos, ni más estrofas que formen un poema. Ni más párrafos, ni inicios ni desenlaces que formen nuestra historia. Lo que pasa es que si te sigo dedicando palabras, letras y muchas mas cosas, se irán
atrofiando con el tiempo. Se erosionan esas palabras. Tampoco quiero seguir revolviendo cosas. Y si es que las hay, prefiero que se empolven y después de un largo tiempo, soplar ese polvo y ver como antes era todo. Prefiero vagar por el recuerdo.
Hay muchas cosas que se pegaron en mí y no las voy a poder sacar nunca. Tampoco las quiero sacar. Se complementan con algo que diariamente le dicen "experiencias". Esas experiencias son como una barrera que no te dejan caer por el mismo error o por el mismo motivo de cual ya has caído. Vos me regalaste una experiencia. Una buena experiencia.
Solo tengo buenos momentos, aunque los malos sean recientes ya me los he olvidado. No creo que tengamos que seguir hablando, pero me aferras a vos con tan solo mirarme. Benedetti decía que si el corazón se aburre de querer... ¿Para que sirve?. Le puedo dar una simple respuesta: el corazón no se aburre de querer, se cansa de ser lastimado.
Estoy hablando como si ya tendría todas las experiencias de vida, pero no es así. Falta muchísimo, pero veo a mis alrededores y también me miro a mi y no termino de entender que es el "amor". Que palabra tan cursi: "amor".
No quiero descarrilarme con el tema. Como decía, estas son mis últimas palabras o unas de ellas. Te agradezco infinitamente lo que me diste: tus enseñas, tus muecas, tus sonrisas, tus lágrimas, tu suavidad, tu mirada. No volveré a ser cursi como en estos tiempos. Al poeta lo matan con frialdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario