sábado, 14 de julio de 2012

Carta de un hijo a un padre.

¿Cómo la estás pasando? Aquí estamos medianamente bien. José y Juan siguen viendo tu cuadro confusos y con ojos lagrimosos. Mamá casi todos los días hace tu comida favorita para cenar. Antes tenía el sabor a papa, arroz y carne. Ahora tiene los mismos ingredientes pero con una pisca de lágrimas.
Hoy en día en la mesa somos 4, pero ponemos un plato más en la punta donde te sentabas vos después de una larga jornada laboral. Hoy por ti come la silla. Vacía, sin un rastro de tu cara ni de tu sonrisa. Ya no hay nadie más quien me pida la sal. Eras vos el único que me la pedía.
De vez en cuando Juan me pregunta por vos y no se que decirle. Lo único que le puedo decir es que estas en un lugar mejor. A veces cuando se lo digo, siento tu mano en mi hombro aunque me dé vuelta y no estés. También cuando camino por la calle recuerdo cuando de niño me tomabas la mano y cruzábamos vereda en vereda. Mirábamos juntos cada vidriera con cosas que nos ilusionábamos tener. Nos obsesionábamos con simples cosas Era hermoso tenerte cerca y que me digas alguna cosita de más que me haga reír.
Quiero que sepas que me está yendo bien en la escuela. Recuerdo cuando me dijiste que si no aprobaba no me comprabas ese chupetín nuevo que aparecía en todas las propagandas. Y mira quien aprobó... sí yo. Pero no estas para que me compres ese chupetín. Tal vez puedas hacerme ese algodón rosado que vendían en los circos con un poco de nubes y enviármelo hasta aquí. No hace falta que este rico, solo quiero que me des tu último regalo. Añoro el día en que tus manos ya no me tocaron la frente para despertarme y que me acompañes al colegio. Capas estas llevando a algunos angelitos a la escuela. Siempre fuiste un fiel compañero.
¿Puede ser que estuviste en mi habitación ayer? había una luz y después desapareció pero sentí un hermoso calor sobre mi cuello. Juan dice que extrañas vernos dormir en un inmenso sosiego. Solemnemente le creí, pero debe ser una fantasía de niño. José dice que te olvidaste algo y que te lo llevaste. Mamá nos dijo que debe ser por que oliste el olor a guiso casero y quisiste comer un bocado. Por mi parte creo que viniste a estar por ultima vez en nuestra casa... el lugar donde tenes que estar.
Por ultimo quiero decirte que quiero que vuelvas. Por favor te lo digo. Te lo suplico. No es que sea egoísta, sé que estas mejor allí pero no puedo olvidarte papá. Me levanto sabiendo que no podré tocar tu cara, tu cabello. Tocarte la boca mientras sonreís. Darte la mano para que por ultima vez caminemos juntos y poderte decir lo cuanto que te quiero. A veces no recuerdo tu voz y me hace muy mal. Solo recuerdo muy poco, pero tu voz era encantadora, hermosa. No quiero exagerar, pero sos el mejor papá del mundo.
Quería decirte de algún modo todo esto, y como no estás... te envío esta carta. Sé que volverás como una luz a mi habitación y la leerás. Adiós papá.

                                                                   Besos de José, Juan, de Mamá y míos.

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